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¿Por qué comer menos no siempre te ayuda a perder grasa después de los 40?

Comer menos para perder grasa puede ser necesario en algunos casos, pero comer cada vez menos no significa perder más grasa. Una restricción excesiva o difícil de mantener puede aumentar el hambre y el cansancio y hacer que tu cuerpo reduzca parte de su gasto energético. Después de los 40, además, entran en juego cambios en la masa muscular, el descanso, la actividad diaria y la menopausia.

Por eso, si llevas meses intentando comer menos y cada vez te cuesta más mantenerlo, quizá no necesites apretar todavía más. Necesitas una estrategia que puedas sostener y que tenga en cuenta alimentación, fuerza, movimiento, descanso y tu situación personal.

¿Por qué comer menos no siempre hace que pierdas más grasa?

Para perder grasa tiene que existir un déficit energético a lo largo del tiempo. Eso es importante dejarlo claro. Pero de ahí no se deduce que cuanto menos comas, mejores serán los resultados.

Cuando reduces mucho la comida durante un periodo prolongado, pueden aparecer respuestas que dificulten mantener el proceso. Puedes tener menos energía, moverte menos durante el día, rendir peor entrenando y sentir más hambre.

Además, existe lo que se conoce como adaptación metabólica: durante la pérdida de peso, el gasto energético puede disminuir, en algunas personas, algo más de lo esperado únicamente por el cambio de peso y composición corporal. La magnitud de este efecto varía y no significa que el metabolismo esté “roto”.

Por eso el objetivo no debería ser comer lo mínimo posible. Debería ser encontrar una alimentación suficiente y sostenible que te permita avanzar sin convertir cada día en una batalla.

¿Qué cambia en la pérdida de grasa después de los 40?

Cumplir 40 años no activa un interruptor que impida adelgazar. Pero con el paso de los años pueden coincidir varios factores.

La masa muscular tiende a disminuir con la edad si no hacemos nada para conservarla. También puede bajar nuestra actividad diaria. A esto se pueden sumar peor descanso, más responsabilidades y los cambios relacionados con la perimenopausia y la menopausia.

Mayo Clinic explica que los cambios hormonales de la menopausia pueden favorecer una mayor acumulación de grasa en la zona abdominal, aunque el envejecimiento, la pérdida de músculo, el estilo de vida, el sueño y la alimentación también tienen un papel importante.

Por eso intentar solucionar todo simplemente quitando más comida suele ser una estrategia demasiado simplista.

¿Por qué las dietas muy restrictivas pueden terminar pasándote factura?

Imagínate esta situación. Empiezas una dieta y eliminas varios alimentos. Al principio estás motivada y puedes mantenerla.

Con el tiempo tienes más hambre. Llegas cansada a la tarde. Piensas más en comida. Un día comes algo que estaba “prohibido” y sientes que has estropeado la semana.

Entonces decides compensarlo comiendo todavía menos al día siguiente.

Ese círculo de restricción y compensación es precisamente lo que queremos evitar. Una alimentación saludable no debería depender de hacerlo todo perfecto.

La propia AESAN recomienda un patrón variado y equilibrado en el que tengan protagonismo alimentos frescos, frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes saludables de grasa.

Si quieres profundizar en este enfoque, puedes leer también nuestra guía sobre alimentación flexible.

¿Comer más puede ayudarte a perder grasa?

Depende de tu punto de partida. No se trata de comer más de forma indiscriminada ni de afirmar que aumentar la comida provoca por sí mismo una pérdida de grasa.

Si estás siguiendo una dieta excesivamente restrictiva, el primer objetivo puede ser recuperar una alimentación más razonable y estructurada. Eso puede ayudarte a tener más energía, entrenar mejor y reducir la sensación de estar permanentemente a dieta.

¿Qué significa comer mejor?

Significa construir una base de alimentación que puedas mantener. Comidas completas. Alimentos que te sacien. Fuentes de proteína dentro de una dieta variada. Frutas, verduras, legumbres y otros alimentos poco procesados.

Y también significa poder disfrutar de determinados caprichos sin pensar que has echado a perder todo el proceso.

Comer mejor y comer menos no son sinónimos.

¿Por qué entrenar más tampoco es siempre la solución?

Otro error frecuente es combinar una alimentación muy restrictiva con muchísimo ejercicio para “compensar”.

El entrenamiento no debería convertirse en un castigo por haber comido.

Especialmente a partir de los 40, el entrenamiento de fuerza resulta muy interesante para conservar o aumentar la masa muscular. Y no necesitas pasar horas entrenando para empezar a trabajarlo.

Una sesión corta y bien diseñada puede encajar mucho mejor en la vida de una mujer con trabajo, hijos y responsabilidades que un programa imposible de mantener.

Puedes ampliar este tema en nuestro artículo sobre entrenamiento de fuerza para mujeres.

¿Se puede perder grasa de una zona concreta comiendo menos?

No. No podemos elegir de qué zona concreta perderemos grasa. Hacer más abdominales no obliga al cuerpo a utilizar específicamente la grasa del abdomen, igual que trabajar piernas no permite escoger de dónde desaparece la grasa.

Lo que sí podemos hacer es mejorar nuestra composición corporal de forma global mediante una alimentación adecuada, entrenamiento de fuerza, actividad física y constancia.

Con el tiempo podrás notar cambios en distintas zonas, pero la distribución dependerá también de factores individuales.

¿Cómo lo trabajamos en Transfórmate La Vida?

En Transfórmate La Vida no buscamos que vivas pendiente de una dieta ni que organices tu vida alrededor del gimnasio.

Trabajamos con entrenamientos de unos 20 minutos desde casa, con especial atención al trabajo de fuerza. Queremos que puedas entrenar aunque tengas una agenda complicada y que la rutina sea suficientemente sencilla para mantenerla.

En alimentación utilizamos un planteamiento flexible 80/20: una buena base de alimentos saludables y espacio para disfrutar sin vivir con listas interminables de prohibiciones.

Y hay una tercera parte fundamental: el acompañamiento diario. Porque saber qué hacer es diferente a conseguir integrarlo en tu vida cuando tienes trabajo, familia, cansancio y semanas que no salen como habías planeado.

Este enfoque ya ha acompañado a más de 5.000 mujeres. No buscamos perfección. Buscamos que construyas hábitos que puedas mantener y que los resultados lleguen de manera progresiva.

¿Qué puedes hacer si llevas meses comiendo poco y no ves resultados?

Antes de volver a recortar comida, revisa el conjunto. Cómo estás comiendo. Cómo entrenas. Cuánto te mueves. Cómo descansas. Si tienes hambre constantemente. Y, sobre todo, si lo que estás haciendo es sostenible durante meses.

La solución no tiene por qué ser sufrir más. Muchas veces necesitas una estrategia mejor organizada y adaptada a tu momento vital.

Y si existen síntomas importantes, cambios de peso inexplicables o sospechas que puede haber un problema de salud, consulta con un profesional sanitario para valorar tu situación individual.

Si quieres que estudiemos tu caso y veamos cómo adaptar entrenamiento y alimentación a tu vida, Cuéntanos tu caso en una videollamada gratuita.

Preguntas frecuentes

¿Hay que comer menos para perder grasa? Para perder grasa es necesario mantener un déficit energético a lo largo del tiempo, pero eso no significa comer lo mínimo posible. Una estrategia demasiado restrictiva puede ser difícil de mantener y favorecer hambre, cansancio y una reducción del gasto energético.

¿Comer demasiado poco puede frenar la pérdida de grasa? Una restricción prolongada puede producir adaptaciones del gasto energético y cambios en el hambre y la actividad. Esto no impide las leyes del balance energético, pero puede hacer más difícil mantener el déficit y continuar progresando.

¿Es más difícil perder grasa después de los 40? Puede haber factores que compliquen el proceso, como menor masa muscular, menos actividad, cambios asociados a la menopausia o peor descanso. Eso no significa que sea imposible perder grasa, sino que conviene adaptar la estrategia.

¿Comer más hace que pierdas grasa? No necesariamente. Si vienes de una restricción excesiva, aumentar la ingesta hasta un nivel más adecuado puede ayudarte a mejorar energía, entrenamiento y adherencia, pero comer más por sí mismo no garantiza perder grasa.

¿Qué ejercicio es recomendable para perder grasa después de los 40? El entrenamiento de fuerza es especialmente útil para mantener y desarrollar masa muscular y puede combinarse con actividad física diaria. La mejor rutina será aquella que esté bien planteada y puedas mantener en el tiempo.

Fuentes

PubMed — revisión sistemática sobre termogénesis adaptativa: la literatura científica muestra que durante y después de una pérdida de peso pueden producirse adaptaciones del gasto energético, aunque su magnitud varía y los estudios de mayor calidad encuentran efectos menores o incluso no significativos en algunos casos. Consultar revisión.

Mayo Clinic — menopausia y aumento de peso: explica cómo el envejecimiento, la pérdida de masa muscular, la actividad física, el sueño y los cambios hormonales pueden influir en el peso y en la distribución de la grasa durante esta etapa. Consultar fuente.

AESAN — alimentación saludable: recomienda una alimentación variada y equilibrada, con predominio de productos frescos y una mayor presencia de frutas, hortalizas, legumbres, cereales integrales y grasas saludables. Consultar recomendaciones.

Revisado por Marc Cuenca — Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFyD), Transfórmate La Vida.

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